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EL DESAYUNO
Empezando bien el
día
Se suele decir
que "para gustos hay colores", y
esta frase sería claramente
aplicable a los hábitos dietéticos
de nuestra población en lo que al
desayuno se refiere. No obstante,
también existen una serie de
"cánones" o modelos, por desgracia
bastante incorrectos pero que se
mantienen a nivel popular en cuanto
a la composición de esta primera
comida del día. De lo que no cabe
duda es que el desayuno es eso, la
primera comida del día y de que
tiene una característica que la hace
singular. Dicha característica viene
reflejada en su propio nombre:
des-ayuno. Es decir, sacar a nuestro
organismo del mayor periodo de ayuno
con el que se encuentra a lo largo
del día: el descanso nocturno. Y,
además, en muchos casos va a suponer
la entrada en el segundo periodo de
máximo ayuno que dicho organismo va
a tener que sufrir en el día: la
larga mañana. Digo esto, porque me
encuentro con mucha gente que me
comenta como algo lógico y natural
que siguen un patrón de tres comidas
diarias y resulta que el desayuno
les toca a las siete de la mañana,
la comida a las tres del mediodía y
la cena sobre las nueve de la noche.
Esto significa ¡ocho horas de ayuno!
Y encima lo abordamos como una
comida ¡frugal!, casi sin
importancia (en cuantas cafeterías
no se define un "desayuno" como un
café con leche con una pieza de
bollería). Y no se trata solo de
cambiar la pieza de bollería por
unos cereales y añadir un zumo. Esto
es un cambio positivo y, por
supuesto que mejora, pero como
veremos a continuación, las más de
las veces resultan insuficientes.
Para empezar,
volvamos al principio, ¿qué es el
desayuno?, para, a continuación
preguntarnos ¿para qué nos
sirve?¿qué debemos esperar de él?.
Decíamos que el desayuno es la
primera comida del día que nos saca
de ese ayuno forzado que es el
sueño. Esta situación tiene una
serie de condicionantes que debemos
tener en cuenta, el primero y el más
conocido es una relativa
hipoglucemia, y digo relativa
porque, salvo en algunos diabéticos,
la glucemia matutina es normal y
no obliga a un consumo inmediato
y único de hidratos de carbono o
azúcares (H de C). No olvidemos que
el organismo tiene almacenes o
reservas de hidratos de carbono (en
forma de una molécula llamada
glucógeno) que (si la comida, y
sobre todo la cena, del día anterior
han sido correctas) pueden dar de sí
no solo para la noche sino también
para la mañana siguiente. Además,
durante la noche, el "clásico"
concepto de "inactividad" sería
erróneo. Hay una gran actividad
tanto metabólica como muscular, pero
es de una intensidad lo
suficientemente baja como para ser
mantenida con otros combustibles.
Básicamente consumimos grasas
mientras dormimos. Hay que tener en
cuenta que el organismo, siempre
trata de ahorrar, y lo que más tiene
y más calorías le puede dar y es más
rentable de quemar es la grasa. Por
eso, siempre que pueda, es decir, si
la intensidad de la actividad no es
muy alta (lo cual "obligaría" a
quemar azúcares, como al hacer
deporte) va a elegir un metabolismo
(es decir, un motor), que
denominamos aeróbico, utilizando las
grasas como principal fuente de
energía. Esto no quiere decir que no
haya que tomar H de C en el
desayuno, ni mucho menos. Es más,
por ejemplo, los deportistas tienen
que intentar consumir hidratos de
carbono durante todo el día de forma
casi continua. Aunque, eso sí,
evitando los de alto índice
glucémico (los azúcares simples)
salvo cuando estén entrenando o
compitiendo o justo tras ejercicio.
En definitiva, y resumiendo, en el
desayuno, hidratos de carbono SÍ,
pero NO SOLO hidratos de carbono y
además que sean de aquellos que
tengan un menor índice glucémico
(cereales, pan integral y fruta o
hidratos de carbono con más fibra).
El segundo condicionante al que
quiero hacer mención está
directamente relacionado con esa
tremenda actividad metabólica que
tiene lugar durante el sueño. Se
trata básicamente de un trabajo de
reposición y recuperación que
conlleva una importante síntesis
(fabricación) de proteínas (los
componentes celulares). Para eso es
necesaria una gran movilización y
consumo de aminoácidos (los
"ladrillos" de las proteínas). Por
lo tanto, la ingesta de proteínas de
calidad (que es de donde sacamos los
aminoácidos), dado que además son
prácticamente depósitos o reservas
de proteína en el organismo, es otra
gran necesidad que debemos tratar de
subsanar con el desayuno. Esto
último, al menos en nuestra cultura,
está deficientemente contemplado.
Prácticamente sólo incluimos la
leche como fuente de proteína. Este
no es un mal recurso (para la gente
que la tolera bien), ya que contiene
todos los aminoácidos esenciales,
pero generalmente es
cuantitativamente insuficiente.
Incluso hay personas que no toman
leche o toman muy poca. En realidad
con los años lo normal es ir
desarrollando una cierta
intolerancia a la lactosa. Se puede
recurrir a otras muchas fuentes de
proteínas, empezando por cereales
(aunque en la mayoría de estos,
salvo en la soja, son proteínas
"incompletas", de insuficiente
calidad). También pueden ser útiles
los derivados de leche (yogures,
quesos,...) aunque altos en
calorías. Y, por último tendríamos
los alimentos "típicamente proteicos
(carnes, pescados, huevos,...).
Aunque en nuestra cultura no son
habituales y, cuando se incluyen,
suele ser en formatos también muy
altos en calorías y grasas (huevos
con bacón, revuelto con jamón y
queso,...).

No es por tanto
tan sencillo "sumar" esas proteínas
sin "sumar" tal vez demasiadas
calorías y grasa. Tal vez podemos
tomar una tostada con jamón de pavo
o con salmón. Por último el
componente en el que somos
deficitarios al levantarnos es el
agua. No hemos bebido durante la
noche, hemos consumido agua, podemos
haber sudado, y, además, aunque no
sudemos hay un consumo de agua por
el metabolismo y un movimiento de
agua desde los tejidos que se filtra
por el riñón. Por eso solemos
levantarnos y orinar. Pues el
desayuno también es una buena
oportunidad para solucionar esa
falta de hidratación y comenzar una
buena hidratación para el resto del
día. Podemos beber agua, leche,
zumos, e incluso consumir fruta que
en su composición nos aporta grandes
cantidades de agua y vitaminas que
también vamos a necesitar. Y ya que
hablamos de la fruta recordar que
otra cosa que no debe faltar en el
desayuno es la fibra, ya que el
sistema digestivo esta parcialmente
"paralizado" por una larga
inactividad y tenemos que "ponerlo
en marcha".
Con todo esto
vemos que desayunar no es tan simple
como un café y un croissant, pero
tampoco es tan complicado y existen
fórmulas que nos pueden permitir
"empezar bien el día". Cada uno
puede escoger la que mejor se adapte
a sus gustos o costumbres o
completar aquella que ya se tiene
con aquello que hayamos visto que
nos puede faltar. Y todo ello sin
olvidar que es la primera, pero no
la única comida del día y que
debemos intentar hacer al menos otra
ingesta durante la mañana. Por
ejemplo, en el caso de un deportista
que luego entrene en la mañana es de
vital importancia una toma de
hidratos y proteínas justo tras ese
entrenamiento.

Ahora, si de
verdad queremos simplificarlo y
tenerlo todo, recapitulemos. Donde
podemos encontrar un desayuno que
nos proporcione hidratos de carbono,
proteína de calidad, fibra,
vitaminas y todo ello mejorando
nuestra ingesta de líquidos. Si
además fuera barato y fácil/rápido
de preparar, ya ni te cuento. Creo
que muchos de vosotros estáis
pensando lo mismo que yo: nuestra
fórmula para el desayuno es:

LA FÓRMULA 1
Tipo 1: (¡busca
tu momento!)
Hay personas que
refieren que ellos prácticamente no
desayunan porque por la mañana "no
les entra nada" y otros que llegan a
decir que "se levantan muertos de
hambre y necesitan un buen
desayuno". Probablemente esto esté
ligado a muchos factores, desde las
costumbres del individuo hasta el
momento de su despertar, pasando por
su ingesta el día anterior, la
calidad de su sueño o su perfil
hormonal individual.
Independientemente de cual sea la
causa, el desayuno es importante
para todos ellos. Esto quiere decir
que si uno no es capaz de desayunar
"convenientemente" a la hora que
tiene asignado el desayuno debe
buscar la fórmula para realizar el
mismo correctamente.
Generalmente esto
supone levantarse antes (por tanto
acostarse también antes para no
restar descanso) e incluir alguna
actividad previa al mismo para
facilitar su puesta en marcha y
favorecer el estímulo del apetito.
Dicha actividad puede ser desde
tareas de aseo personal y
organización (que tal vez se
acostumbra a hacer la noche
anterior) hasta un pequeño ejercicio
de baja intensidad y corta duración
(puede servir una tabla con pequeños
elementos gimnásticos incluyendo
abdominales y estiramientos o una
actividad tipo yoga).

Tipo 2: (el
desayuno de la competición)
En muchos
deportes, la mayoría de las
competiciones se llevan a cabo por
la mañana. Y a distintas horas, por
lo que a unos les toca madrugar más
que a otros. En estos casos el
desayuno va a depender de la hora de
nuestra competición. Para todos es
válida la importancia de, no solo la
noche anterior, sino los días
previos para la adecuada carga de
hidratos y de agua que nos permita
llegar en condiciones óptimas a la
competición. Dicho esto debemos
intentar hacer un buen desayuno 3 a
4 horas antes de la prueba (es lo
que se tarda en digerir e incorporar
al hígado los hidratos de carbono) y
basar el desayuno en alimentos de
fácil digestibilidad y alto
contenido en hidratos complejos. Es
recomendable además tomar un snack
de hidratos y proteínas (por ejemplo
una barrita o un pequeño batido)
media hora antes de la salida.
Tipo 3:
(Enriqueciendo el desayuno
tradicional)
Hay gente a la
que le cuesta mucho dejar ciertos
hábitos y piensa que no puede dejar
de desayunar "lo de siempre". Aún en
esos casos, al margen de lo que
tengamos por costumbre desayunar,
como comentamos en el texto, la
mayoría de nuestros desayunos suelen
ser pobres en proteínas. Por eso
puede ser de gran utilidad
simplemente enriquecerlos con un
suplemento proteico en polvo (como
la fórmula 3)
haciendo un pequeño batido con un
vaso de leche o zumo de frutas según
nuestros gustos y necesidades de
proteínas. También podemos tomar los
poli
vitamínicos en el desayuno, para las
mayoría de las vitaminas es un buen
momento. Otros suplementos como los
antioxidantes (sobre todo la VitE) o
los ácidos Omega3, se absorberán
mejor con una comida "potente"
(comida o cena), más rica en grasas.
Tip 4: (El
"modelo" de los clubs de nutrición)
La mejor
demostración de que con la Fórmula1
podemos tener un desayuno ideal nos
la da uno de los fenómenos que
probablemente ha sido una de las
mayores "revoluciones" en el mundo
de la nutrición en los últimos años.
Me refiero a los clubs de nutrición,
un lugar donde la gente se reúne
para compartir sus momentos y sus
inquietudes alrededor de un elemento
común, una nutrición saludable. En
estos clubs, el modelo más extendido
es el de la reunión matutina, para
desayunar, recurriendo a la
inteligente combinación de un batido
(Fórmula1, aunque siempre podemos
personalizarlo con la Fórmula3), una
bebida de Aloe (que además de
mejorar aún más nuestra hidratación
nos ayuda a poner en marcha ese
aparato digestivo de la mejor manera
para el resto del día) y un te. Así
se afronta ya el día cargados de
energía y vitalidad, transformando
ese desayuno erróneo de nuestra
"tradición" en, posiblemente, el
mejor momento del día, al menos
desde el punto de vista nutricional.
Por
Dr. Julián Álvarez Miembro del
Consejo Asesor en Nutrición de
Herbalife España.
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